suresnoticias suresnoticias

Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli ubica en la palmera al conductor Jorge Cuadrado de Canal 12

El Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli le respodió con una carta al conductor titulada "Vida por Vida". Jorge Cuadrado había publicado una carta dirigida al Presidente de la Nación, Alberto Fernández, titulada "Muerto por Muerto", donde el periodista crítica las políticas sanitarias del Gobierno Nacional.

Córdoba 04/06/2020 Sures Noticias Sures Noticias
Mauricio-Macri-Telenoche-Cordoba-Jorge-Cuadrado-Elecciones-Paso
Jorge Cuadrado Junto a Mauricio Macri Foto Press

Carta completa del grupo sacerdotal

Carta Abierta
Al Periodista Jorge Cuadrado.

Vida más vida

Nos llama la atención, que su “Carta abierta al Sr. Presidente”, de una forma muy sutil, pero con precisión, sea tan funcional a los que predican contra la cuarentena, porque la mayoría de ellos, con intereses mezquinos, intentan resquebrajar al Gobierno Nacional.

Nos parece grave, riesgoso, porque es jugar con la vida de los que estamos expuestos al contagio.
De manera indirecta hay una feroz crítica al manejo de la cuarentena desde sus comienzos, y se suma al latiguillo mentiroso de “la cuarentena más larga del mundo” aunque use el término de “interminable”.

Grave nos parece descalificar a los que saben del tema, los infectólogos, como si hablaran pavadas cuando dicen que se eligió la “opción menos riesgosa”.  ¿Con que datos, ciencia, o autoridad se hace esta crítica?

Grave es acusar al Sr. Presidente y a un casi  80 por ciento de la población, que adhiere a sus políticas, de que para ellos, “es banal la libertad”.  Y nos parece falaz que las limitaciones impuestas en la cuarentena sean “contra la libertad”. Con mucha libertad millones de argentinos “nos quedamos en casa”.

Nos parece grave y tramposo plantear con un dato estadístico más que dudoso, que el riesgo de muerte es 0,005 por ciento, como si se agitara un miedo inútil. Lo que se constata en EEUU, Brasil, Perú, Chile… es todo lo contrario. Los muertos son incesantes.

Nos parece una ironía de mal gusto plantear que el Sr. Presidente no entiende la “angustia” del encierro o que considere que no es importante.

Tampoco es cierto que se descuiden otras situaciones de enfermedad. Sabemos que hay un descuido de la ciudadanía en este sentido, pero ¿qué responsabilidad tiene el Sr. Presidente?

Y lo que nos parece más grave, es señalar que el Sr. Presidente compara “muertos con muertos”.
Es usted Sr. Periodista, el que compara “muertos con muertos”, con un argumento falaz.

Siempre supimos que la pobreza es muerte, y nos alegra que ahora usted esté tan preocupado por los excluidos.

Nos parece acertado plantear que la pobreza es muerte, lo que creemos totalmente injusto es asociar las medidas de la cuarentena en Argentina con esas posibles muertes.

En todo caso, las muertes por la pobreza, de ayer, hoy y mañana, no serán por la cuarentena, sino por un sistema financiero mundial neoliberal, responsable de dramáticas desigualdades sociales.

Quién de verdad conoce el drama de los pobres, es este Gobierno que ha tomado múltiples y diversas medidas económicas, para cuidar a los empobrecidos, como también para las Pymes, las Industrias, y la vida económica en general de los argentinos. Millones son asistidos desde el Estado de manera permanente.

En verdad, lo que plantea el Gobierno, es vida más vida, de todos y todas, en particular, de los más necesitados.

Esperamos haber aportado a sus reflexiones.

Por Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli.
Quito Mariani
Victor Acha
Nicolás Alessio                                                 
Junio 2020

Carta completa del conductor

Muertos con muertos: carta abierta al Presidente
 
Señor presidente.

Sé que no es fácil estar en sus pantalones. Comprendo y acuerdo que en esta situación es más fácil escribir una crítica que tomar decisiones. Especialmente si cualquiera de ellas nos lleva a un callejón sin mucha salida.
Sé también que el rol de los que hablamos y escribimos es plantear los problemas. Explorar las dudas. 

Se sabe poco acerca del coronavirus. Ni la cantidad de contagiados, ni el porcentaje de asintomáticos, ni la tasa de mortalidad, ni la velocidad real de contagio, ni su comportamiento geográfico, ni temporal, ni étnico, ni genético. Ni siquiera se sabe cómo empezó todo. Si el murciélago, si el pangolín, si un laboratorista contagiado.

Entiendo, señor presidente, que con tanto nivel de incertidumbre resulte obvio que no pueda asegurarse cuál solución es la correcta. Nadie lo sabe en el mundo. Ni en Corea, ni en Alemania ni en Suecia.

Por eso, criticarlo a usted por el momento en que decretó la cuarentena, o su extensión interminable, o el tardío cierre de fronteras, o la demora en los testeos masivos, suena a acertar los números de la quiniela con el diario del día siguiente.

Criticarlo a usted por el momento en que decretó la cuarentena, o su extensión interminable, o el tardío cierre de fronteras, o la demora en los testeos masivos, suena a acertar los números de la quiniela con el diario del día siguiente.
Es cuestión de lógica entonces, que uno de sus infectólogos asesores reproche a sus críticos con frases del tipo “elegimos la opción menos riesgosa”. El tema es que si no pueden determinarse los resultados, especialmente los de largo plazo, nadie puede decir, sin temor a equivocarse, cuál es o era la opción menos riesgosa.

Supongamos, señor presidente, que usted y muchos de sus partidarios tienen razón. Que en el contexto de pandemia es banal hablar de libertad. No es lo que yo pienso. Creo que en la historia del ser humano, la libertad estuvo siempre en la escala de valores por encima de los demás. Decenas de millones de personas han dado su vida y su salud en nombre de la libertad. Pero aceptemos que, momentáneamente, cedamos nuestros elementales derechos a trabajar, a circular, a comerciar, a comunicarnos con otros seres humanos, a cambio de no perder la vida. Aunque el riesgo de que esto pase sea, según los datos de hoy, del 0,005%.

Supongamos también, doctor Fernández, que usted tiene razón y que la angustia del encierro no es un caso importante. Que la única angustia válida, como usted dijo, sea el miedo a contagiarse o que te abandone el estado. Aunque acabe de morir una mujer de cáncer sin despedirse de su esposo, aunque acabe de entrar en coma un abuelo cardíaco al que le habían prometido que cuando pasara la cuarentena iba a ver a sus nietos. Aunque mi propia madre, señor presidente, sana y valiente como es, me haya dicho que tiene miedo de morirse sola. Supongamos que  esas angustias no cuentan. Que son menores.

También supongamos que es un tema menor el deterioro de la salud producto de que en cuarentena no se atienden como corresponde otros casos que no sean COVID-19. Que los 9 mil muertos extras por falta de atención de enfermos cardíacos, por ejemplo, no son atribuibles al encierro. Aceptemos como dicen sus funcionarios que la culpa es de los mismos pacientes que no van a los hospitales o clínicas. Aunque esté comprobado que cientos y cientos intentan sin éxito una consulta o una práctica de control o un turno para un análisis.

Demos por cierto, entonces, que los muertos por coronavirus no pueden compararse con la libertad, ni la angustia, ni el cierre de comercios y empresas, ni el descuido de la salud en otros campos.

Sólo comparemos, señor presidente, muertos con muertos. Ya lo dijo usted: “Prefiero que los obreros no vayan a trabajar porque cerró la fábrica y no porque murieron contagiados”. También dijo que “es preferible que haya más pobres y no más muertos”.

¿Sabía usted, por ejemplo, por qué la tasa de mortalidad del coronavirus en el África es la más baja del planeta? Porque no hay gente vieja, señor presidente. Porque ya se han muerto de pobres.
Ese es su error, doctor Fernández. Disculpe que lo diga de este modo.

La Organización Internacional del Trabajo dice que si el aislamiento terminara hoy, el mundo tendría alrededor de 100 millones de nuevos desocupados. Y nadie duda que la desocupación genera pobreza. El titular del Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha estimado en 130 millones de nuevos pobres extremos el resultado de la falta de trabajo y asistencia debido a las cuarentenas planetarias. La pobreza extrema, señor presidente, según la propia Organización Mundial de la Salud, causa entre un 5 y un 7% de muertes evitables. Saque usted la cuenta, por favor. Muertos con muertos.

La pobreza es la epidemia que más muerte ha causado en la historia. Cualquier infectólogo o epidemiólogo debería saberlo. No es una cuestión de macroeconomía. De dólares o fondos de inversión. En Europa la gente muere a los 80 años. En el África no llegan a  60. Mueren 20 años antes porque son pobres, señor presidente. Y lo serán aún más después de la cuarentena. Porque perdieron su trabajo, o no tienen qué vender, o no pueden hacerlo porque las rutas están bloqueadas. Porque por la misma razón no les llegan alimentos ni medicinas ni vacunas. ¿Sabía usted, por ejemplo, por qué la tasa de mortalidad del coronavirus en el África es la más baja del planeta? Porque no hay gente vieja, señor presidente. Porque ya se han muerto de pobres. Porque los mayores de 65 años apenas superan el 1%. En Suecia son el 20.

Unicef dice que más de un millón niños podrían morir en los próximos seis meses debido a la interrupción de los servicios de salud y suministros de alimentos causados por el combate al coronavirus. Y dice también que en Argentina habrá 300 mil nuevos chicos indigentes. Son miles de muertes seguras en el futuro.

Muertos con muertos, señor presidente. Como usted propuso.

Es cierto que es más fácil escribir un twitt que determinar los días de aislamiento. También que ninguno de los anticuarentenistas se haría cargo de la saturación de hospitales o las muertes por covid. Pero no menos cierto es que la crisis sanitaria que en el mundo desatará la pobreza extrema fruto del encierro internacional tampoco tendrá padres. Ningún funcionario de la OMS saldrá a apadrinar esas muertes.

Vuelvo a pedirle disculpas. Pero mi deber es plantear cuestiones. Entiendo que resolverlas es una tarea muy difícil. No voy a juzgarlo por ello.

Atentamente.
Jorge Cuadrado
Conductor de noticias.
01 de junio 2020

Te puede interesar

trabajadores-de-la-salud-de-cordoba-llevan-sus-reclamos-al-pablo-pizzurno

La salud esta enferma de cordobesismo

Zaida Charafedin
Córdoba 13/09/2020

Córdoba vivencia una pandemia heterogénea, las flexibilizaciones que el cordobesismo brindo en comunión con el COE, eran solo para acallar a los sectores pudientes.

Lo más visto

5f84d41820938_1004x565

Comunidades Mapuche piden restitución por otro ancestro al Museo del Hombre

Sures Noticias
Argentina 12/10/2020

Comunidades Mapuche Tehuelche de la provincia de Buenos Aires pidieron ante el Museo del Hombre, de París, la restitución del cráneo de un ancestro que integra sus colecciones; que se suma al de otra comunidad Mapuche Tehuelche que le reclama a esa institución francesa la devolución del cráneo de un cacique desde 2015.

8268b7f3-bc0b-4ea5-a2e3-cfa726ef2ce0

Interpusieron ante la Justicia Provincial una acción colectiva de Amparo Ambiental

Sures Noticias
Córdoba 14/10/2020

Integrantes de la CoDeBoNa (Coordinadora en Defensa del Bosque Nativo) junto a vecinos/as de La Calera interpusieron ante la Justicia Provincial una “Acción Colectiva de Amparo Ambiental” solicitando se declare la “inaplicabilidad e inconstitucionalidad del art. 8 de la Ley Provincial 10.618 y la nulidad de la Resolución 412 de la Secretaría de Ambiente Provincial.