
Para imitar a EEUU y obediencia a Israel una familia Palestina fue deportada de Argentina. Violando sus Derechos Humanos
Sures Noticias
Los Abu Farha, una familia de empresarios cristianos de Belén, llegó al aeropuerto de Ezeiza el 16 de junio con toda su documentación en regla, incluyendo visas emitidas por laEmbajada Argentina en Tel Aviv, cartas de invitación y reservas de hotel. Sin embargo, fueron retenidos durante 16 horas, sometidos a condiciones inhumanas y finalmente deportados.
La familia explicó que, tras varias horas sin recibir información, un agente de migración les pidió firmar un documento que, según les dijeron, les permitiría acceder a una zona de descanso y comida. Sin embargo, lo que firmaron fue una autorización para su deportación. En diálogo con Página/12, Sandy Bassam Hanna Abu Farha, una de las hijas, expresó: “Todo fue ilegal. Nos engañaron y no nos brindaron traducción”.
El gobierno argentino justificó el rechazo de ingreso por una alerta internacional relacionada con uno de los miembros de la familia, pero no ofreció detalles sobre la naturaleza de esta alerta. La familia sostiene que se trata de una confusión con otra persona con nombre similar y mostró documentación que prueba su buena conducta a nivel internacional.
El hecho se produce en un clima de creciente tensión en Medio Oriente y bajo una política migratoria que se asemeja a la del expresidente estadounidense Donald Trump. Desde el inicio de su gestión, Milei ha impulsado un endurecimiento del régimen migratorio a través del Decreto de Necesidad y Urgencia 366/2025.
Expertos en derechos humanos han señalado que este caso refleja discriminación por nacionalidad y posible temor político ante el contexto internacional. La supuesta alerta migratoria, de existir, debería haber sido un aviso, no una medida que impidiera su ingreso a Argentina, país históricamente conocido por su apertura hacia migrantes.
Después de casi 25 horas en Ezeiza, los Abu Farha fueron deportados en un vuelo a Estambul, donde enfrentaron dificultades para regresar a su hogar debido a la falta de visas para permanecer en Turquía. Este caso ha alertado a diversas organizaciones sobre la vulneración de los derechos humanos y ha resaltado la necesidad de una revisión de las políticas migratorias en el país.
Rechazo de ingreso y la marca en falso turista
Según pública Pagina 12 para una fuente que conoce en detalle la Dirección Nacional de Migraciones, lo que sucedió fue “una mezcla de miedo y querer quedar bien con Israel”. La misma persona señala como casi imposible que esto haya sucedido sin la decisión de un funcionario político. Mucho más viniendo de un país que está en conflicto bélico. Sebastián Seoane, el actual director nacional de Migraciones, es un funcionario técnico de mucha experiencia. Un hombre de carrera. Si este caso hubiera llegado más arriba para hacer una consulta, ¿en qué ministerio habría sonado el teléfono? En seguridad, la cartera de Patricia Bullrich.


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