
El ocaso del empleo registrado: 420 puestos destruidos por día bajo la gestión de Milei
Sures Noticias
1. La radiografía del colapso: cifras que sacuden el tablero económico
Los 29 meses transcurridos entre noviembre de 2023 y abril de 2026 no son solo un intervalo cronológico; representan un ensayo clínico de asfixia económica. Este balance consolidado de la dinámica empresarial bajo la administración de Javier Milei despoja a la retórica oficial de sus adornos para revelar una realidad cruda: el desmantelamiento sistemático del mercado de trabajo formal. Las estadísticas de la Seguridad Social dejan de ser abstracciones técnicas para transformarse en el registro de una catástrofe social palpable.
La magnitud de la sangría es escalofriante: la economía argentina ha triturado un total de 369.663 puestos de trabajo registrados (contabilizando unidades productivas y personal de casas particulares). Traducido al pulso cotidiano, estamos ante una maquinaria de exclusión que ha devorado 420 empleos por cada día de gestión. Como sentencia el informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA):
"La comparación entre noviembre de 2023 y abril de 2026 muestra una disminución en la cantidad de empleadores... reflejando una tendencia negativa en el tejido empresarial durante el período".
Este vaciamiento no es fortuito; es el resultado inevitable de la desaparición física de las unidades que sostenían esos empleos: las empresas, que hoy cierran sus persianas a un ritmo que desafía cualquier intento de optimismo oficialista.
2. El cementerio de pymes: El 99% de las bajas son pequeñas empresas
La estructura empresarial argentina está siendo diezmada en su base más vital. El ajuste no ha sido un "sacrificio compartido", sino un ensañamiento contra las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes), las cuales carecen de la espalda financiera para resistir la parálisis del consumo y el asalto de los costos operativos. Sin embargo, los datos revelan una paradoja perversa: mientras las Pymes son las que físicamente desaparecen del mapa, son las grandes corporaciones las que están ejecutando el grueso del desguace laboral.
Si bien el cierre de establecimientos es un fenómeno casi exclusivamente de las pequeñas unidades —con la pérdida de 28.196 empresas de hasta 500 trabajadores—, el volumen total de despidos tiene nombre y apellido corporativo. Las empresas de gran porte, con más de 500 empleados, son responsables del 68,65% del volumen total de la caída del empleo registrado, habiendo expulsado a 234.354 trabajadores. Es decir: las Pymes mueren, pero los "peces gordos" son los que están vaciando las fábricas.
Variación en la cantidad de empleadores por tamaño (Nov 2023 - Abr 2026)
Tamaño de empresa (trabajadores) | Diferencia Absoluta | Diferencia Relativa | % sobre el total de casos |
Hasta 500 | -28.196 | -5,52% | 99,77% |
Más de 501 | -66 | -3,66% | 0,23% |
Total | -28.262 | -5,52% | 100% |
Esta mortandad empresarial no es un fenómeno caprichoso, sino que tiene epicentros sectoriales donde la crisis ha decidido ensañarse con particular virulencia.
3. Sectores en la tormenta: la desindustrialización y el parate de la construcción
La industria manufacturera y la construcción, los dos pulmones históricos del PBI argentino, se encuentran hoy en un estado de parálisis que bordea el rigor mortis. La desindustrialización ha dejado de ser una advertencia académica para convertirse en el silencio de los galpones vacíos y el óxido en las obras detenidas. El modelo actual ha decidido prescindir de estos motores estratégicos, dejando a miles de familias en la intemperie.
Los tres sectores que lideran este desguace presentan cifras que deberían alarmar a cualquier planificador:
- Industria manufacturera: El corazón productivo del país ha perdido 82.173 trabajadores, una caída del 6,8% que refleja la desconexión total con el desarrollo fabril.
- Administración pública, defensa y seguridad social: El recorte estatal se tradujo en la baja de 76.862 puestos, afectando la operatividad básica del Estado.
- Construcción: Con un desplome relativo del 15,8% y la pérdida de 75.426 empleos, este sector es el símbolo máximo del parate económico inducido.
El informe de CEPA también pone de relieve el impacto en nichos que suelen pasar desapercibidos pero que marcan la pauta del repliegue institucional:
"En términos relativos, el sector más afectado también fue el de Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales, que registró una caída del 16,7% en la cantidad total de empleadores".
Lejos de los grandes números macroeconómicos, esta destrucción se infiltra silenciosamente en el tejido más íntimo de la sociedad: el hogar.
4. El termómetro de la crisis: el desplome del empleo en casas particulares
El empleo en casas particulares es el termómetro más sensible de la economía doméstica y la capacidad de supervivencia de la clase media. Es un sector que carece de escudos corporativos y cuya estabilidad depende directamente del ingreso disponible en los hogares. Su desplome es la evidencia última de que la "motosierra" ha llegado a la mesa de las familias, obligándolas a prescindir de servicios básicos y empujando a miles de trabajadoras hacia la precariedad extrema.
La pérdida de 28.267 puestos registrados en este rubro no es solo una estadística de desempleo; es el síntoma de un círculo vicioso de eliminación de subsidios y flexibilización laboral que drena el bolsillo ciudadano. Cuando los hogares ajustan aquí, es porque la capacidad de consumo ha sido herida de muerte. El traslado hacia la informalidad es la única vía de escape: se pierden derechos para intentar conservar un ingreso de subsistencia.
El dato de impacto es una herida abierta: en este sector se pierden casi 36 puestos de trabajo por día. Este deterioro cualitativo del mercado laboral preanuncia una sociedad más desigual, donde el trabajo registrado deja de ser la norma para convertirse en un privilegio en extinción.
5. Conclusión: un cambio de paradigma en el mercado laboral
Lo que estos 29 meses de datos exponen no es un accidente de trayectoria, sino una característica central de un modelo que prioriza la supervivencia del capital concentrado sobre la estabilidad de la fuerza laboral. Estamos presenciando una transformación estructural hacia un mercado de trabajo de baja calidad, inestable y despojado de beneficios. No es solo que haya menos empleo; es que el empleo que queda es más pobre y más frágil.
La desaparición de 30 empresas por día constituye un golpe demoledor a la soberanía económica. Cada Pyme que sucumbe es una porción del tejido social que se desgarra, un capital de conocimiento que se pierde y una esperanza de ascenso social que se clausura.
Al final del día, detrás de la frialdad de los porcentajes, hay una realidad humana ineludible: casi 370.000 familias argentinas han sido expulsadas del sistema formal. El "éxito" de las planillas de Excel gubernamentales se está pagando con el vaciamiento de las mesas de los trabajadores, en una economía que parece haber encontrado su equilibrio en la destrucción de su propia base productiva.


Soberanía en riesgo: el debate sobre la ley de inviolabilidad de la propiedad privada

Justicia en Salta: prisión perpetua para un expolicía federal por el asesinato de dos militantes en un operativo ilegal de 1975

Medios comunitarios alertan por la concentración de la pauta oficial en Córdoba y reclaman criterios democráticos

Justicia en Salta: prisión perpetua para un expolicía federal por el asesinato de dos militantes en un operativo ilegal de 1975

Soberanía en riesgo: el debate sobre la ley de inviolabilidad de la propiedad privada

Paula Salerno y las mujeres en la guerra de Malvinas: “Prestar atención a lo que se dijo y lo que no puede ayudar a pensar políticas de reparación histórica”

Patriotismo y fútbol: el Mundial es una ficción en la que todos decidimos creer

Crónica de una impunidad anunciada: el feminicidio de Eliana Luján y el silencio de la justicia en Punilla


