
#Kicipalliza Axel le propina una derrota aplastante a Milei: "No se puede gobernar con odio"
Sures Noticias
En una noche de euforia nacional y popular, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, se alzó como el gran triunfador de las elecciones legislativas provinciales al obtener una contundente victoria de Fuerza Patria sobre La Libertad Avanza. Desde el bunker platense, rodeado de dirigentes de todas las corrientes del justicialismo frentista, el mandatario bonaerense no solo celebró el resultado electoral sino que aprovechó para lanzar duras críticas al gobierno nacional y posicionarse como líder de la oposición.
Una victoria que resuena a nivel nacional
"Ganamos sumando fuerzas y vamos a seguir sumando fuerza en el peronismo y afuera del peronismo", declaró Kicillof ante una militancia que coreaba "para Axel la conducción", en una clara demostración de las aspiraciones que despierta su figura dentro del espacio político. El gobernador no dudó en calificar el triunfo como "aplastante" y enfatizó que se logró "sin estafar a nadie", en lo que muchos interpretaron como una velada crítica a los métodos del oficialismo nacional.
La estrategia de desdoblamiento electoral, que en su momento generó controversias internas en el peronismo, fue reivindicada por Kicillof como una decisión acertada. "Queríamos demostrar que había otro camino posible y construir otra alternativa", explicó el gobernador, quien también destacó que los comicios fueron "transparentes" y de los "más limpios de la historia de la Provincia".
El mensaje a Milei y la construcción de liderazgo
Uno de los momentos más significativos del discurso llegó cuando Kicillof se dirigió directamente al presidente Javier Milei, exigiéndole que "rectifique el rumbo" y advirtiéndole que "no se puede gobernar más con odio, maltrato e insultos". El gobernador bonaerense le reclamó al mandatario nacional que tenga "coraje y valentía" para reunirse con él, recordándole que gobierna el distrito donde "vive el 40 por ciento" de la población del país.
"Las urnas dejaron muy en claro que no se le puede quitar los recursos que le corresponden a las provincias", sentenció Kicillof, en referencia a los recortes presupuestarios implementados por la administración nacional. El mensaje fue claro: Buenos Aires no tolerará más ajustes y se posicionará como "escudo" de protección para su población.
Autocrítica y proyección futura
En un ejercicio de autocrítica poco habitual en la política argentina, Kicillof reconoció que el peronismo viene "de una enorme decepción a nivel nacional de nuestro propio gobierno", en referencia a la gestión de Alberto Fernández. "Lo peor que podemos hacer es tomar este triunfo con soberbia", advirtió, mostrando una madurez política que busca diferenciarse de errores pasados.
El gobernador también dedicó palabras de reconocimiento a Cristina Kirchner, de quien dijo que fue "injustamente condenada y debería estar en el escenario" del búnker. Esta mención no fue casual, ya que evidenció su intención de mantener la unidad del espacio mientras construye su propio liderazgo.
La construcción de una alternativa nacional
Hacia el final de su intervención, Kicillof dejó en claro sus ambiciones que trascienden las fronteras bonaerenses. "Con esta elección fabulosa queda confirmado en Argentina que hay otro camino y hoy empezamos a recorrerlo con democracia, paz y peronismo", declaró, estableciendo las bases de lo que podría ser una candidatura presidencial en el futuro.
El gobernador también aprovechó para desestimar las especulaciones sobre posibles intentos desestabilizadores de su parte: "Los que están desestabilizando y desequilibrando la economía no están en este escenario. Están en el Gobierno nacional", aclaró, buscando proyectar una imagen de responsabilidad institucional.
Un triunfo con proyección nacional
La victoria de Fuerza Patria en Buenos Aires no solo consolida el liderazgo de Kicillof en la provincia más poblada del país, sino que lo posiciona como una figura central en el armado opositor para los próximos años. Su discurso, que combinó celebración, autocrítica y desafío al poder nacional, pareció diseñado para trascender las fronteras provinciales y comenzar a construir una alternativa presidencial.
Con este triunfo, Kicillof no solo demostró que el peronismo-kirchnerismo mantiene vigencia electoral, sino que también estableció un modelo de gestión y comunicación que contrasta deliberadamente con el estilo confrontativo del gobierno nacional. "Cuando uno tiene razón no hace falta gritar, insultar o faltarle el respeto a nadie", concluyó, en lo que podría ser el eslogan de una futura candidatura que se presenta como la síntesis entre experiencia peronista y renovación política.
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