8 meses sin respuestas: “A Chulo lo mató un policía que está libre”

Córdoba 19 de octubre de 2022 Por Sures Noticias
El 15 de octubre se cumplieron 8 meses del asesinato estatal policial a Gustavo “Chulo” Calderon (21) por parte del agente de la Policía de Córdoba, Franco Paglino, actualmente en libertad. Familiares del joven denuncian que quieren cerrar la causa alegando “legítima defensa”.
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Fotos Gentileza

El hecho ocurrió el martes 15 de febrero cerca de las 23hrs, entre el Barrio La Toma y Parque de la Vega, a cuatro cuadras de la casa de Gustavo y en la esquina de la casa del oficial Franco Paglino, quien vestido de civil acribilló de 13 disparos al joven que regresaba a su casa en moto junto a un conocido.

Intervino en la causa la Fiscalía de Instrucción Distrito 4 turno 4, a cargo de Liliana Copello, quien en un primer momento imputó de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego” al oficial y dispuso su detención el 16 de febrero. Pero dos días más tarde, el viernes 18, le concedió la libertad al oficial y modificó la carátula a “legítima defensa”.

La versión tanto de la Fiscalía como de la Policía aducen a un intento de robo a la motocicleta del agente estatal por parte de Calderón y su acompañante, actualmente prófugo sin conocimiento aparente sobre su paradero. Lo que derivó en un supuesto tiroteo y enfrentamiento entre el oficial y los chicos, con el resultado de Calderón asesinado y Paglino sin ninguna herida.

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Desde Sures Noticias dialogamos con la novia de Calderón, Milagros, quien nos contó las irregularidades de otro caso de asesinato policial estatal a un joven cordobés.

Milagros, novia y madre de una beba que tuvo junto a “Chulo”, expresó: “Esa noche Chulo había ido a comprar, no a robar como dicen los policías. El conocido de Gustavo que viajaba en moto con él, vino corriendo a nuestra casa a avisar lo que había pasado. Todas las hermanas y la madre de Chulo salieron corriendo, yo vestí a la bebé, demoré un poco más y fui hasta el lugar. Cuando llegué había mucha gente, y pude ver a Paglino con buzo gris y su arma reglamentaria en la mano al igual que a otra policía de civil también con el arma en la mano que luego supimos que es su ex esposa Cynthia Alejandra Moreno”.

A segundos del hecho, la primera persona en llegar fue una menor que sintió los disparos, se acercó -y a pesar de la resistencia de Paglino-, le sacó el casco a Gustavo (ya que creía saber quién era la víctima) y definitivamente notó que era él. Ella afirma que Gustavo ya estaba sin signos de vida. 

“No falleció en el Hospital como dijeron los medios, falleció producto del primer disparo que recibió en el pecho. Otra mentira es la del arma que supuestamente tenía Gustavo. Cuando fui, en el lugar nadie encontró o notó otra arma que no fuesen las dos reglamentarias que tenían él y la policía de civil. Tampoco encontramos otras balas que no fueran las de la policía. No fue un enfrentamiento como dicen” afirma Milagros.

Una vez en el piso y con trece disparos en el cuerpo (5 en el tórax posterior, 3 en miembro inferior, 3 en miembro posterior y 2 en tórax anterior derecho), según testigos, Paglino no permitió que nadie asistiera al joven. Ni siquiera a una trabajadora enfermera que pasó por el lugar e intentó sin éxito llegar hasta Gustavo. Paglino y Moreno se mofaban de la situación y gritaban “una rata menos” "dejen a esa rata dónde está porque la maté yo", mientras a fuerza de pistola no dejaba que nadie se acercara.

Cuando él y la oficial de civil se vieron superados, vecinos y familiares subieron a un vehículo particular al joven y lo llevaron junto a su madre al Hospital Eva Perón de “Las Violetas”, donde luego de intentar reanimarlo sin éxito, se constató efectivamente la muerte de “Chulo”. 

“Yo de los nervios y la tristeza, tenía fe de que no estuviera muerto. Estaba desesperada y fui a buscar explicaciones al móvil que estaba fuera del Hospital. Les pregunté a los Policías qué había pasado. Y me dijeron: ‘se confundió (Paglino), se confundió’”. 

A los días del hecho, la Policía allanó la casa de Calderón buscando el arma con la que supuestamente Gustavo habría disparado a Paglino. Es necesario recordar que, ante la prensa, desde la Fiscalía y desde la Policía habían manifestado que esa supuesta arma fue secuestrada la noche de los hechos en la escena del crimen al igual que balas de otro calibre distinto al reglamentaria. En aquella oportunidad dijeron que era un revólver. Luego desde la Fiscalía manifestaron que el arma era más grande que la del Policía. Y también que, en vez de 13 disparos, fueron 7.

“Como el arma que supuestamente tenía Gustavo era más grande que la de Paglino, la Fiscalía nos dice que eso motivó al cambio de carátula para una legítima defensa” expresa Milagros.

Milagros pudo dialogar con los médicos forenses que estuvieron a cargo de la autopsia y afirma que le dijeron que Gustavo no tenía ni alcohol ni drogas en sangre y que tampoco se le detectó resabios del supuesto revólver adjudicado. 

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Luego, desde la Fiscalía le comentaron a la familia que en un estudio de parafina se encontró restos de plomo en la mano de Chulo, lo que -según Copello- confirma el “enfrentamiento”. La familia no tuvo acceso a dicha prueba.

Para las hermanas, madre y novia de Gustavo, quien asesinó a Chulo no fue solo Paglino sino también su ex esposa, Cynthia Alejandra Moreno, también policía, quien se encontraba en el lugar de los hechos. “La Policía en el barrio está muy zarpada, es una represión diaria contra los pibes, hacen lo que quieren, durante los primeros meses nos amenazaron y allanaron legalmente en varias oportunidades advirtiendo a los hermanos de chulo que iban a terminar como él si nosotras hacíamos marcha o notas” afirmaron sus familiares.

¿Cómo está la causa?

La familia de “Chulo” afirma que desde la Fiscalía solo se han comunicado para advertirles que la causa será archivada ya que -según Copello- no hay pruebas que orienten a la investigación hacia otra hipótesis que no sea la del intento de robo, tiroteo y “legítima defensa” del oficial.

Milagros sostiene que el abogado letrado que el mismo Estado le puso a la familia, Eduardo Caeiro “no va a investigar al propio Estado”. La joven expresa que el doctor “está ensuciando la causa con los mismos argumentos que la Fiscalía”. 

La primera abogada que contrató la familia fue Mónica Pico, “quien tampoco hizo mucho para que la causa no llegara a esta instancia. No se puede acceder fácil a la Justicia, quienes no trabajan para el Estado, no hacen lo que tienen que hacer, buscar la verdad y la justicia” sostienen desde el entorno del joven.

La familia apeló a la decisión de archivar la causa y desde la Justicia “solo hacen demorar la respuesta. Hace dos semanas fuimos nuevamente a Tribunales Provinciales II y la secretaría se excusó aludiendo que son trámites que tardan, que llevan tiempo, y que debemos seguir esperando”.

Gustavo era el más chico de una familia numerosa compuesta por mayoría de mujeres. Era “muy mimado por todas” y lo señalan como “un compañerazo, buen padre y buen hijo”. Estaba trabajando en el Programa Potenciar. Le encantaban las motos e ir al río con sus amigos. 

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